viernes, 17 de octubre de 2008

Día Cinco 07-10-08



El secreto de no hacerse fastidioso consiste en saber cuando detenerse

El viernes 26 de septiembre, se llevó a cabo en la Universidad de Oxford en Mississippi el primer debate entre los candidatos a la presidencia de los Estados Unidos, el republicano John McCain y el demócrata Barack Obama. El moderador del debate fue Jim Lehrer, quien es presentador del noticiario New Hour, transmitido diariamente a través de la cadena pública americana PBS.
Es importante mencionar que McCain había propuesto suspender este debate con el propósito o la excusa, como algunos pensaron, de enfocarse al rescate financiero que impulsa el ejecutivo y la Reserva Federal. Pero al ver que esta acción había restado credibilidad al candidato republicano; a media mañana del mismo viernes los voceros de McCain aseguraron que el senador republicano se presentaría al debate.


Contrario a lo que se esperaba, el tema central no fue la política exterior. Debido a la crisis de los mercados financieros, los primeros cuarenta y cinco minutos del debate fueron usados en temas de economía. Obama resultó favorecido en esta primera parte ante un McCain dudoso y sin propuestas concretas para salir de ésta.


La posición de Obama fue en apoyo al estadounidense de clase media, para él lo más importante es cuidar sus intereses y sus ahorros. “Nuestro país está en dos guerras y en una profunda crisis financiera. Se habla de Wall Street pero no del ciudadano común… … Debemos estar seguros que cuando los contribuyentes pongan los US$ 700 mil millones de ayuda a las empresas estos no vayan a sus presidentes. Esta crisis es el resultado de 8 años de política económica fracasada.”
McCain se enfocó más en sugerir recortar los gastos del gobierno y ver la forma de rescatar a las grandes empresas que se encuentran atravesando crisis financieras profundas, pero también respondió a Obama en la propuesta de apoyo al estadounidense de clase media. “El plan debe cuidar al ciudadano de pie a pa”.


Lógicamente, el tema de mayor desacuerdo entre los candidatos fue la guerra en Iraq. Según McCain, el aumento de tropas destinadas a Iraq “fue un éxito y Estados Unidos está ganando en Iraq, volveremos a casa victoriosos y con honor.” Pero Obama propone poner fin al conflicto ya.
Las posiciones concretas respecto a la crisis financiera interna y la ocupación de Iraq, quedaron imprecisas. Lo que queda muy claro después de este primer debate es que McCain representa la continuidad, a pesar de sus intentos de marcar distancias con la Administración Bush, su discurso es el discurso clásico de los conservadores norteamericanos. Y Obama representa la voluntad de cambio que en este momento beneficiaría no sólo a los norteamericanos, sino al resto del mundo.


Sin duda el debate fue menos emocionante de lo que la opinión pública esperaba, pues los candidatos midieron muchísimo su actuación y también sus respuestas.
La prensa norteamericana considera que ha sido un debate muy equilibrado entre ambos candidatos.


La audiencia del primer debate fue 34 por ciento inferior a la del debate entre los candidatos a la vicepresidencia de Estados Unidos, el demócrata Joe Biden y la republicana Sarah Palin que se ubicó como el evento de este género más visto en la historia reciente estadunidense con una audiencia de 70 millones de televidentes. Seguramente es porque Biden y Palin fueron menos mesurados en sus argumentos y se atacaron abiertamente.


Tengo la esperanza de que el segundo debate presidencial resulte memorable y fructífero para influir en la decisión de voto norteamericana. Personalmente estoy por Obama y espero el siguiente debate sea realmente emocionante y que se aterricen las propuestas, pues hasta ahora no hay nada concreto, simplemente promesas al aire.


Si mis lectores le van a McCain, lamento decirles que la encuesta Gallup indicó ayer que Obama recibe el 50% de apoyo mientras que McCain tiene el 42%. Nos vemos en la próxima publicación de Día Cinco, espero me leas la próxima semana.

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